REHABILITACIÓN DEL ALBERGUE SAN FRANCISCO DE LA SOCIEDAD SIERRA NEVADA

CONVOCATORIA: ¡¡¡SOS-SALVEMOS EL ALBERGUE DE LOS CAMPOS DE OTERO!!!

29-9-2018 MARCHA Y COMIDA SOLIDARIA CAMPOS DE OTERO

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CAPTACION DE FONDOS PARA REHABILITACION DEL ALBERGUE

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MEMORIA DE LA INTERVENCIÓN invierno 2017 – 2018 

MEMORIA JUSTIFICATIVA

El Albergue San Francisco es el primer edificio estable construido en Sierra Nevada destinado a su primitivo aprovechamiento para el ocio. Fue refugio de montañeros y estación base de las primeras pistas de esquí, y del primer remonte de la Sierra. Se levantó hace poco más de cien años en los denominados Campos de Otero, hacia la cara norte de los Peñones de San Francisco, sobre la cota de los 2.250 m, en la margen izquierda del valle del rio San Juan, término municipal de Güejar Sierra. Del singular edificio inicial, tras una azarosa historia y un prolongado olvido, hoy solo queda una parte, algo modificada sobre su estado original, mal conservada, pero aún significativa, y de alto valor patrimonial.

En 1912 se constituye la Sociedad Sierra Nevada, primer club montañero de Andalucía y tercero de España, (aunque segundo en activo), que promueve y sufraga la construcción del Albergue. Las obras se inician en abril de 1913, mucho tiempo antes de que la Carretera de la Sierra llegara siquiera a sus inmediaciones, aprovechando materiales del lugar, según una ingeniosa y original idea arquitectónica. La dirección queda a cargo del ingeniero Julio Moreno y del arquitecto Modesto Cendoya, que sería conservador de la Alhambra entre 1907 y 1923, ambos miembros y vocales técnicos de la Sociedad. La construcción queda  inacabada sobre el proyecto original, por falta de medios, y se da por concluida en diciembre de 1915, dando fecha al inicio de la historia de los deportes de invierno en Sierra Nevada, de la que la Sociedad Sierra Nevada y el Albergue son testimonio.

En 1938, durante la Guerra Civil, una acción de sabotaje destruye una parte importante del Albergue San Francisco, que había quedado situado en pleno frente de guerra. Prácticamente abandonado y falto de cualquier reparación o mantenimiento durante los años posteriores, sólo la destacable solución adoptada en su construcción y la fortaleza de muros, bóvedas y cúpula evitó el colapso total del edificio. Ello no le impidió estar al servicio de los ganaderos de la zona.

La consolidación de la estación de esquí en Prado Llano, en el vecino valle del rio Monachil, el prolongado abandono y las duras condiciones climatológicas soportadas durante años, acabarían llevando a lo que quedó del Albergue tras la Guerra a un lamentable estado. A pesar de ello, una parte importante del mismo, toda la esquina izquierda, casi una cuarta parte del original, se obstinaba en mantenerse en pie y firme, a finales de los setenta. En una regeneración posterior de la zona, antes de su declaración de Parque Nacional, se elimina la parte derruida, a la vez que se acondicionan los restos del edificio conservado, recuperado como refugio de montaña.

En las últimas décadas, la Sociedad Sierra Nevada ha mantenido su agenda deportiva vinculada al uso del Albergue, llevando a cabo diversas intervenciones de mantenimiento del edificio. Estas acciones, en las que criterios prácticos y utilitarios, y tal vez la urgencia, se han impuesto al mayor rigor técnico, aunque han alterado el discreto exterior y la configuración interior del edificio original, han permitido, no obstante, que todavía se conserve el histórico Albergue, que, aún modificado, sigue siendo un exponente digno de su mejor pasado.

El Albergue San Francisco, no sólo es uno de los edificios más significativos del patrimonio arquitectónico de Sierra Nevada, sino que es un fiel testigo de la memoria histórica y cultural del macizo. Un verdadero símbolo. Es el germen de todo lo que hoy es Sierra Nevada: un gran activo natural, deportivo, cultural y económico de Granada, que goza de un gran reconocimiento nacional e internacional. Algo que un grupo de visionarios granadinos ya supieron anticipar hace algo más de un siglo. Personas, ideas y piedras se han ganado un respeto, que hay que conocer, valorar, proteger y trasmitir.

El Albergue San Francisco es seña de identidad que aporta un alto valor histórico-cultural a Sierra Nevada. Un refugio de montaña que, bien conservado y racionalmente utilizado, puede amparar las actividades y prácticas deportivo-recreativas, sociales, culturales y educativas, acordes con ciertas demandas del ocio y turismo activo actuales. Además, por su situación y accesibilidad, puede contribuir a focalizar y regular el uso controlado del espacio protegido como lugar de esparcimiento, permitiendo el conocimiento y disfrute responsable de sus valores naturales y culturales. Parece pertinente, la necesidad de dar a conocer, valorar y proteger este singular legado arquitectónico, que representa además, una enorme distinción para el montañismo granadino.

La Sociedad Sierra Nevada manifiesta su interés en reivindicar y rehabilitar el histórico y olvidado Albergue San Francisco, tratando de recuperar, y de honrar, la idea y la memoria de sus promotores, para lo que pretende, en primera instancia, que el edificio actual sea rehabilitado según las exigencias y oportunidades de los nuevos tiempos, y pueda seguir prestando el noble servicio que dio, durante décadas, a sucesivas generaciones de granadinos, que descubrieron y amaron la Sierra junto a sus muros. Por ello, ahora limitada en su capacidad de gestión, la Sociedad Sierra Nevada se postula y pone a disposición de quien pueda y quiera actuar. Asimismo quiere trasladar a la opinión pública en general, el interés colectivo que ha de haber en su recuperación, pues se trata de un patrimonio común que no podemos dejar a su suerte.

En ese sentido, dado el deficiente estado actual del edificio, y a la espera de afrontar otras metas y objetivos más ambiciosos para el histórico albergue, actualmente, se estima necesario, e incluso ineludible, acometer una serie de trabajos urgentes en él, que se podrían realizar en sendas fases de intervención. Afectarían tanto al exterior, fundamentalmente destinados a recuperar la impermeabilización perdida de cubiertas y de fachadas, así como, en su caso, el aspecto estético original del edificio, aumentando su seguridad; como al interior, para reparar los daños sufridos por las humedades y el deterioro de materiales, y acondicionarlo, funcionalmente, para su uso de refugio de montaña activo. Como resultado de estas obras, podremos tener un refugio modesto pero totalmente funcional para 12-14 plazas, con un salón-comedor y zona de estancia diurna en planta baja, y una zona dormitorio en planta alta, que sería divisible en dos áreas de 6 literas más sofá-cama cada una, y ambas con sus correspondientes taquillas. Con cocina y aseo renovados, totalmente equipados, nuevas instalaciones, incluida calefacción y fosa séptica. Un altillo-dormitorio sobre la cocina, para una o dos personas, encargados de su explotación, custodia y mantenimiento, podrían permitir un uso regular del mismo durante todo el año, no sólo para socios del club SSN. Ejemplos similares de su viabilidad existen en otros macizos montañosos. Podría estar incluso vinculado a la revitalización del sendero SULAYR.