SIERRA NEVADA Y “SU” ALBERGUE

Nos rodea un paisaje único, pero también cambiante, del que disfrutamos, a diario, los que tenemos la fortuna de vivir por aquí. La Sierra de Granada es una referencia permanente que nos orienta y nos acompaña en el paso de las estaciones, y, por tanto, de la misma vida.
Nuestra montaña actua como un poderoso imán que, constante e ineludiblemente, nos atrae hacia ella. No sólo es un bello skyline, es, asimismo, una formidable barrera que domina el territorio, pero que, de alguna rara manera, lo acoge, lo justifica, otorgando una increíble sensación de estabilidad, de serenidad al contemplarla desde cualquier ángulo. Y sin embargo, al enfrentarte a ella, cuando te introduces en sus valles, o recorres sus cumbres, a cada paso te muestra tu pequeñez y tu debilidad ante una naturaleza impresionante, dura, exigente, indomable. No obstante, la montaña es tremendamente generosa con quien la entiende y la respeta, regalando experiencias únicas, sensaciones inolvidables.
Su sola espectacular presencia es un reto que te convoca a conocerla más, a descubrir los misterios que acaso esconde; y a la vez, a probarte a ti mismo, pues te ofrece todo eso que constituye la mejor y más noble ‘aventura’… de vivir.

Es un magnífica oportunidad y un justificante para cumplir aquel requisito vital del poeta de ‘hacer camino al andar’.

Hoy admitimos estas premisas con total naturalidad. Pero hace algo más de un siglo, anticipando una nueva relación con la naturaleza que llegaria bastantes décadas después, unos visionarios ya quisieron acercar Sierra Nevada a sus conciudadanos, pues, por entonces, era terreno reservado a pastores y campesinos. De aquel empeño surge nuestro club, la Sociedad Sierra Nevada, germen de todo lo que la Sierra granadina es hoy en cuanto a deporte y turismo de invierno se refiere. Y un Albergue, el de San Francisco, en los Campos de Otero, que, aunque muy desconocido ¡vive!, constituyendo un legado que es parte de nuestra Historia común, especialmente de los montañeros.
Su deterioro actual sería una afrenta a este legado, de alto valor patrimonial, si no fuera porque su mera permanencia, después de todos sus avatares y contingencias (guerra civil incluida), es casi un milagro. Y un reto. Mantener este especial edificio no ha sido fácil, y siempre, aún en los mejores tiempos, ha superado las capacidades del club. Sólo las cualidades intrínsecas de su singular construcción y la tenacidad y la generosidad (y en algún caso, el patrimonio personal) de algunos socios, ha permitido que una parte llegue hasta nosotros; no en muy buen estado, pero aún con una tremenda potencialidad para recuperar las funciones para las que fue construido.

Ahora la Sociedad Sierra Nevada está llevando a cabo distintas campañas para captar fondos a tal fin, y poner el albergue, rehabilitado y con una gestión viable, al servicio de todos los amantes de la montaña. Pero, dadas las muchas necesidades (y las urgencias), esta es una labor que deberá implicar a otros estamentos. Algunas administraciones y empresas ya se han interesado, pero… debemos continuar con nuestro propio impulso. Es muy importante que el club acelere y demuestre que vamos ‘en serio’. Necesitamos empezar ya las obras más urgentes, y hacerlo con nuestros propios recursos, para intentar que pronto otros, particulares u organismos, se unan para apoyar o contribuir a una causa justa y bonita.

¡Animo!, y no olvidemos que la campaña de captación de fondos no acaba con el crowdfunding.

Sierra Nevada y su Albergue
Sierra Nevada y su Albergue
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